viernes, 12 de junio de 2009

Darwin y Un misterio abominable

Les recomiendo esta entrada de Diario de un copépodo:

Los que estéis familiarizados con la historia de la biología sabréis que Darwin se refirió en repetidas ocasiones como un “misterio abominable” a la brusca radiación adaptativa de las angiospermas (es decir, las plantas con flores y frutos verdaderos) en el Cretácico. Desde su punto de vista, desde luego, el acontecimiento sólo podía ser calificado de misterioso. El registro fósil del Cretácico inferior mostraba unas floras con dominancia de gimnospermas (plantas con flores pero sin frutos, como las coníferas o el ginkgo, así como muchísimos linajes ya extintos) o plantas vasculares criptógamas (helechos y licófitos) pero una ausencia total de angiospermas.

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