jueves, 24 de febrero de 2011

Dinosaurio con patas traseras muy musculosas

Un equipo de paleontólogos británicos y estadounidenses ha descubierto un nuevo dinosaurio saurópodo bastante inusual. Fue bautizado Brontomerus mcintonshi por los potentes músculos de las patas traseras, ya que brontomerus significaría en griego algo así como muslos trueno. El nombre de especie sería en honor al paleontólogo John 'Jack' McIntosh.

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Los autores lo describen, en 'Acta Palaeontologica Polonica', como con el hueso ilion más grande que se haya visto en un saurópodo. El ilion es el hueso más grande de la cadera, que en este dinosaurio tiene marcas que muestran que podría haber tenido unos músculos muy poderosos.

El Brontomerus mcintonshi vivió hace unos 110 millones de años, durante el cretácico inferior. Fue descubierto en Utah, Estados Unidos. Se encontraron dos especímenes fragmentarios, pero los autores del estudio creen que podría llegar a medir unos 14 metros de largo.

"Cuando detectamos la extraña forma de la cadera nos preguntamos por su significado y concluimos que lo más probable es que le sirviera para dar patadas", explica Mike Taylor, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra del University College de Londres.

Referencia

Taylor, Michael P., Mathew J. Wedel and Richard L. Cifelli. 2011. A new sauropod dinosaur from the Lower Cretaceous Cedar Mountain Formation, Utah, USA. Acta Palaeontologica Polonica 56(1):75-98. doi: 10.4202/app.2010.0073 PDF

Brontomerus mcintonshi

jueves, 3 de febrero de 2011

Un dinosaurio que vivió 700 mil años después de la extinción masiva de hace 65 millones de años

Es aceptado por la mayoría de los paleontólogos desde hace años que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, y lo más probable es que esa extinción haya ocurrido por un gran meteorito que se estrelló contra nuestro planeta.

image Pero hay fósiles que están demasiado cerca de esa fecha, y que son claramente dinosaurios. Ahora han descubierto un nuevo dinosaurio en Nuevo México, Estados Unidos, con 64,8 millones de antigüedad.

El fósil, descubierto por investigadores de la Universidad de Alberta corresponde a un hadrosaurio, que al parecer murió 700 mil años después de la fecha más aceptada para la extinción de los dinosaurios.

Esa fecha, entre 65,5 y 66 millones de años atrás, es la de una extinción masiva a nivel planetario, no sólo la de los dinosaurios. Pero el asunto es que igualmente hay una rama de los dinosaurios, lo terópodos, que también lograron pasar ese evento de extinción masiva y evolucionaron para convertirse en las aves actuales.

Los investigadores de la Universidad de Alberta, Canadá, utilizaron un nuevo método para datar directamente al fósil. El método se llama U-Pb (uranio-plomo), y usa un rayo láser separar una partícula del fósil, que luego se le hace un análisis isotópico. Esta nueva técnica no sólo es buena para determinar la edad del fósil, sino que al analizar los isótopos se puede saber qué tipo de comida solía ingerir el fósil en vida.

Según los autores del estudio, si se siguen encontrando fósiles de edades posteriores a la extinción masiva, entonces habrá que revisar las causas de la extinción de los dinosaurios.

Fuente: ScienceDaily

jueves, 28 de octubre de 2010

Los antropoides podrían haber evolucionado en Asia

Un interesante nuevo estudio indica que los primates antropoides podrían haber evolucionado en Asia.

dientes fósiles Dice Christopher Beard, del Carnegie Museum of Natural History, y uno de los autores del estudio: “Este extraordinario nuevo sitio de fósiles en Libia nos muestra que hace 39 millones de años hubo una sorpresiva diversidad de antropoides viviendo en África, si bien muy pocos son conocidos en África antes de esa época. Esta aparición súbita de tanta diversidad sugiere que estos antropoides probablemente colonizaron África desde otro sitio. Sin evidencias fósiles anteriores en África, actualmente estamos mirando a Asia como el lugar donde estos animales evolucionaron por primera vez”.

Más en Mundo Neandertal.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Dinosaurios anidaban como tortugas

EFE

Los trabajos en el yacimiento del nido de huevos de dinosaurios más grande de Europa, en Coll de Nargó (Lleida) han permitido conocer que los dinosaurios saurópodos enterraban sus huevos y que la eclosión de las crías se producía bajo tierra, como las tortugas.

Esta característica reproductiva, que entronca a aquellos grandes herbívoros de cuello largo con las actuales tortugas, es una de las principales conclusiones de una investigación de cuatro años que se inició en 2005, cuando un equipo del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) comenzó los trabajos en el yacimiento de las Pinyes, donde se tenía conocimiento de la existencia de este nido de huevos fósiles desde los años setenta.

Entre 2005 y 2007, se hicieron diversas excavaciones en las que se recuperaron varias puestas.

De 2008 a 2009 se extrajo el resto en grandes bloques, nueve puestas con unos 140 huevos en total (algunas puestas en tres capas enterradas con hasta 28 huevos, cifra mayor que en otros yacimientos de Europa e India), ha explicado hoy en rueda de prensa Angel Galobart, jefe del grupo de Investigación Mesozoica del ICP, centrado en la época comprendida entre 240 y 65 millones de años aC.

Los yacimientos situados en la vertiente sur de los Pirineos pueden aportar información sobre los últimos diez millones de años de existencia de aquellos grandes saurios y ayudar a interpretar el porqué de su extinción, ha señalado el conseller de Innovación, Universidades y Empresa, Josep Huguet, cuyo departamento, junto con el de Cultura, ha financiado la investigación.

Entre los bloques que se han extraído con una técnica pionera basada en cemento expansivo -para extraer los sedimentos sin dañar la integridad del fósil- hay una pieza de dos metros por uno -expuesta en el museo catalán de Paleontología de Sabadell- que incluye huevos intactos y que deberá esperar a la construcción de un escáner de tipo industrial para poder comprobar si en su interior hay restos de algún embrión.

'Había mas huevos que setas'

"Había una inmensa cantidad de huevos, más huevos que setas", ha bromeado Galobart, sobre la riqueza del yacimiento.

Los bloques extraídos se cubrieron con una capa de resina de poliéster y una protección de poliuretano para darles consistencia. Luego, con una retroexcavadora, se colocaron en los vehículos que los transportaron a la sede del ICP para su estudio, ha comentado Bernat Vila, otro de los responsables de la investigación.

Para la excavación, en la que colaboró el grupo "Amics del Dinosaures de l'Alt Urgell, se utilizaron técnicas de cartografiado basadas en datos tridimensionales que han permitido además unos resultados más detallados sobre el nido de saurópodos, unas investigaciones que han sido publicadas en las revistas científicas "Plos Ones" y "Ameghiniana".

Bernat Vila ha señalado que el resultado de esta investigación ha permitido comparar las puestas de huevos en Coll de Nargó, una de las más completas del mundo, con otras existentes en India o Argentina y comprobar las similitudes en el comportamiento reproductivo de estos grandes animales (sus fémur podían llegar a 1,8 metros de largo) que debieron utilizar sus patas traseras para excavar el agujero donde poner los huevos.

lunes, 23 de agosto de 2010

La falta de pastizales mató al Mamut

Vía El Universal:

Los mamuts lanudos se extinguieron por la escasez de prados para pastar y no por la caza intensiva del hombre o el impacto de meteorito, como se debatía hasta ahora, según un estudio de la Universidad de Durnham (Reino Unido) difundido el miércoles.

El problema de estos mamuts, que desaparecieron del planeta hace aproximadamente unos 4 mil años, tras 4.5 millones de años de existencia, fue que la fase final de la última era glacial, hace 21 mil años, les dejó en la inanición por la falta de alimento.

El mamut lanudo fue la raza más común de esta especie, que vivió por toda Europa, trasladándose progresivamente hace 14 mil años hasta Siberia, donde desapareció definitivamente.

Las razones de su extinción han planteado hasta ahora un intenso debate científico, entre quienes argumentan que fueron víctima del cambio climático, quienes defienden que sufrieron las consecuencias de una creciente población humana y quienes sugieren que murieron tras el impacto de un meteorito gigante contra la Tierra.

El profesor Brian Huntley, de la citada Universidad, aseguró que su estudio ofrece datos definitivos que deben cerrar el debate en favor de la teoría de una extinción por falta de pastos donde comer a causa del cambio climático que experimentó el planeta.

"Lo que nuestros resultados sugieren es que el clima cambiante, a través del efecto que tuvo en la vegetación, fue el elemento clave que causó la reducción de la población y la posterior extinción de los mamuts y de otros grandes herbívoros", declaró.

El equipo dirigido por el profesor Huntley elaboró un sistema de simulación por ordenador de la vegetación que había en Europa, Asia y América del Norte durante los últimos 42 mil años.

La simulación se combinó con estimaciones sobre cómo era el clima durante este periodo con modelos que mostraban la evolución de diversas plantas bajo condiciones diversas.

El resultado de la prueba fue que las condiciones climatológicas de frío y sequedad durante la era glacial, sumado a las escasas concentraciones de dióxido de carbono (CO2), supusieron un freno para el desarrollo de la vegetación y los árboles.

Esto supuso que en vez de bosques hubiera grandes zonas de pasto, ideales para las características de herbívoros como los mamuts.

El problema llegó cuando el clima se templó y se hizo más húmedo y se incrementó la presencia de CO2 en la atmósfera en el tramo final de la era glacial, lo que favoreció a los árboles y a los bosques, en detrimento de las grandes praderas.

Los investigadores de Durham fueron apoyados en el estudio por expertos del Museo de Historia Natural de Londres, la Universidad de Bristol y la Universidad de Lund, en Suecia. El trabajo fue difundido en la revista científica Quaternary Science Review.

jueves, 19 de agosto de 2010

Ave de Terror, con un pico como hacha

Noticia interesante en El Mundo, por María Rosa Tristán. No se pierdan el videito que publican allí:

El primitivo 'Andalgalonis', conocido como 'ave del terror', tenía un metro y medio de altura y un enorme pico, que utilizaba para pelear y hacerse con sus presas.

'Andalgalonis'

La descripción de este temible animal, que vivió hace entre 60 y un millón de años en Sudamérica, acaba de ser publicada por un equipo de paleontólogos argentinos y estadouniddsenses en la revista 'PLoS ONE', donde revelan que su forma de ataque le convirtió en un temible depredador.

El 'Andalgalornis' no podría volar, pero era muy ágil y atizaba certeros picotazos cayendo en picado sobre sus víctimas. Evolucionó, como otras 18 especies de 'aves del terror' o forusrácidos, en lo que entonces era una isla, pero todas ellas acabaron por desaparecer. Eran muchas las que superaban los dos metros de altura.

Aún es un misterio por qué ningún ave moderna tiene sus mismos hábitos de vida, pero al menos se conoce cómo llegaron a ser sus ejemplares más imponentes, gracias a nuevos estudios realizados con tomografías computerizadas. "Hasta ahora, nadie había intando hacer un análisis biomecánico de cómo se movía", afirama Federico Degrane, del Museo de la Plata, uno de los autores del trabajo.

Degrane considera necesario imaginar cuál era el papel ecológico de estas asombrosas aves. "Sólo así entenderemos cómo se desarrollaron los ecosistemas en Sudamérica en los últimos 60 millones de años",afirma.

El ejemplar que ha estudiado este investigador vivió hace seis millones de años, medía un metro y medio de altura y pesaba unos 40 kilos. Como en todas las 'aves del terror', tenía un enorme cráneo de 37 céntímetros, con un pico-gancho como el de un halcón.

Gracias a la tomografía observaron que el cráneo era muy rígido, cuando las aves suelen tener cráneos con cierta movilidad en los huesos. En este caso, el cráneo era muy fuerte, perse a tener el pico hueco.

Para poder estudiar sus movimientos, los científicos montaron dos modelos en tres dimensiones del 'ave del terror' y otros de un águila y un seriema, la especie de pájaro que fue su descendiente.

Varias simulaciones revelaron que su cabeza estaba adaptada para clavar el pico repetidas veces. Su fuerza de mordedura, sin embargo, era más baja de lo que esperaban encontrar, por lo que se cree que usaba los músculos de su cuello para dirigir su pico como si fuera un hacha. Una vez muerta, la presa era rasgada a mordiscos.